Un allanamiento reciente en una residencia de Parque Luro, Mar del Plata, ha desenterrado una serie de objetos de la Segunda Guerra Mundial, arrojando luz sobre el posible paradero de un valioso cuadro robado por un financista nazi. La operación, liderada por la Justicia Federal bajo la dirección del fiscal Carlos Martínez, buscaba el “Retrato de una dama” de Giuseppe Ghislandi, una obra de arte que se cree está en posesión de los descendientes de Friedrich Kadgien, un exfinancista nazi.
Aunque el cuadro no fue encontrado, el allanamiento, ejecutado por la División Unidad Operativa de Investigaciones Especiales Mar del Plata y el Departamento de Protección del Patrimonio Cultural de Interpol, resultó en el decomiso de otros elementos de interés. La orden judicial fue emitida por el Juzgado de Garantías N° 2 de Mar del Plata, a cargo de Santiago Inchausti.
Entre los objetos incautados se encuentran más de 25 estampas de colecciones alemanas y francesas de la década de 1940, documentación relevante, dos teléfonos celulares, un revólver y una escopeta. Este hallazgo ha sido calificado como un paso significativo en la lucha contra el tráfico internacional de bienes culturales, un delito que mueve sumas millonarias y atenta contra el patrimonio histórico de la humanidad.
Una investigación internacional
La búsqueda del “Retrato de una dama” se basa en una investigación exhaustiva llevada a cabo por la agencia de Patrimonio Cultural de los Países Bajos, que cree que el cuadro, perteneciente a una colección privada neerlandesa, fue robado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y ahora está en manos de las hijas de Kadgien. Esta sospecha se fundamenta en un artículo publicado por el diario Algemeen Dagblad de Rotterdam, que contó con la opinión de expertos en arte.
Según la investigación periodística, una de las hermanas Kadgien puso a la venta su casa, y en las fotografías publicadas de la propiedad se pudo observar el cuadro colgado en la pared del salón. Expertos de la Agencia de Patrimonio Cultural de los Países Bajos confirmaron que las dimensiones y otros detalles de la obra coinciden con la información que poseen sobre el “Retrato de una dama”.
El rastro del cuadro
La historia del “Retrato de una dama” es trágica y refleja el expolio artístico perpetrado por los nazis durante la guerra. La obra pertenecía a la colección del galerista de arte Jacques Goudstikker, quien falleció al huir de los Países Bajos tras la invasión nazi. Su esposa e hijo lograron escapar a Estados Unidos, conservando un folleto con la descripción de todas las obras de arte de la colección de Goudstikker.
Durante la ocupación nazi, el banquero alemán Alois Mield adquirió la galería y todos sus activos en una operación no reconocida por los herederos de Goudstikker. Posteriormente, el mariscal del Reich Hermann Göring y otros funcionarios nazis se apropiaron de las obras de arte de la colección por un valor muy inferior al real.
Documentos oficiales indican que Friedrich Kadgien, el financista nazi, poseía el “Retrato de una dama”, del pintor italiano Giuseppe Ghislandi. El valor actual de la obra se desconoce, pero su importancia histórica y artística es incalculable.
Un legado oscuro
El allanamiento en Parque Luro y la búsqueda del “Retrato de una dama” ponen de manifiesto el legado oscuro del nazismo y su impacto en el mundo del arte. La investigación continúa para determinar el paradero del cuadro y esclarecer las conexiones entre los descendientes de Kadgien y el patrimonio robado durante la Segunda Guerra Mundial. Este caso sirve como recordatorio de la importancia de la lucha contra el tráfico de bienes culturales y la necesidad de preservar la memoria histórica.